El presidente de la Asociación Española de Técnicos en Salvamento y Socorrismo, Manuel Jiménez, reivindica el papel de esta profesión y asegura que es necesaria la implantación de empresas como Argos Life Saving para contribuir a mejorar el entorno en el que desarrollan su labor

“El 3 de junio de 2015 volví a nacer”. Ernesto Sánchez fue salvado por un socorrista en una piscina de un hotel del sur de la Isla, a unos segundos de perder la conciencia debido a un dolor de tipo anginoso que le sobrevino, súbitamente, mientras estaba nadando. Cuando llegó al hospital, los médicos que certificaron su dolencia apuntaron que, la rapidez en que fue rescatado fue decisiva en su recuperación. El desenlace pudo haber sido mortal.

Como este relato, son muchos los que desafortunadamente no pueden contarse hoy en primera persona en un lugar como Canarias, la comunidad autónoma donde más ahogamientos se producen del país. Por ello, se hace cada vez más necesaria la implantación de empresas especializadas que aporten un plus de excelencia a los servicios existentes.

Es el caso de Argos Life Saving, una empresa cuyos fundadores reúnen más de 30 años de experiencia y han decidido implantarse en las Islas para cubrir esa necesidad y contribuir a mejorar el entorno en el que desarrollan su trabajo. Su presentación oficial será el día 7 de abril a las 12.00 horas en el marco de la Feria que organiza Náutica El Pris en el centro comercial Siam Mall del 1 al 9 de abril.

Su director técnico, que además es el presidente de la Asociación Española de Técnicos en Salvamento y Socorrismo, Manuel Jiménez, tiene las claves para lograrlo, que pasan por una imperiosa necesidad de “dignificar la profesión de socorrista”.

Manuel Jiménez explica que en Argos Life Saving “salvamos vidas, algo tan preciado como eso. Ese es nuestro cometido y para eso nuestro personal está perfectamente cualificado y formado”.

Esa respuesta ágil e inmediata que se necesita en casos de extrema urgencia, la garantiza esta empresa con un completo y exigente programa físico diario. Del mismo modo que velan por el apartado psicológico, asegurándose que se pueda gestionar perfectamente cualquier emergencia y situación imprevista dentro y fuera del agua.

Su principal valor y más importante, la responsabilidad y la prevención, como diferencia sustancial en el socorrismo para evitar situaciones dramáticas. Y además, ponen a disposición de aquellos establecimientos hoteleros e instalaciones que cuenten con este servicio, la formación de todo su personal.

El experto, también rescatador aéreo de helicópteros de Salvamento Marítimo, insiste en que esta es una profesión que hay que tomarse muy en serio “porque cuando se trata de rescatar a alguien no hay segundas oportunidades y un fallo o una mala praxis pueden decidirlo todo, por eso hay que contar con técnicos altamente cualificados”.

Según Jiménez, la seguridad de los turistas, residentes o visitantes en nuestras costas, hoteles e instalaciones acuáticas, “es algo en lo que vale la pena invertir, porque es lo que marca la diferencia entre lo regular y lo superior”.

Su dilata experiencia en esta profesión, asesorando y formando a organismos y empresas, le ha servido para determinar que los socorristas amateurs “no deben existir, como no existen médicos aficionados o sin formación”. De la misma manera, explica que el equipamiento es cuidado exhaustivamente en Argos Life Saving, “porque es lo que nos da seguridad y es en lo que invertimos sin miramientos”.

La combinación de estos dos elementos, el humano y el tecnológico, es lo que garantiza, sin duda, el éxito de esta empresa.

http://web.eldia.es/canarias/2017-04-03/19-necesidad-dignificar-profesion-socorrista.htm